Esta obra explora la relación entre el lenguaje, el cuerpo y el baile. Flórez utiliza esta performance para investigar cómo estos elementos interactúan y se influyen mutuamente. La obra invita a los participantes a adentrarse en sus cuerpos, a sentirlos y a explorar la física del afecto, es decir, cómo nos atraemos o repelemos físicamente. La performance se presentó en el 45 Salón Nacional de Artistas en Bogotá, donde Flórez combinó la palabra y el movimiento para crear una experiencia colectiva e íntima a la vez. La obra también busca articular relaciones complejas entre opuestos, como lo duro y lo suave, lo activo y lo pasivo, entre otros.