La obra consiste en un recinto en penumbra donde cuelgan racimos de plátano con monitores de video que muestran imágenes de violencia en las zonas bananeras de Colombia. Los plátanos se van descomponiendo y cayendo, creando un ambiente de olor, sonido y tacto. La obra se basa en una extensa investigación de Restrepo sobre la historia y el simbolismo del banano en relación con la violencia, el colonialismo, el erotismo y el mito. La publicación incluye parte de este archivo, así como textos del artista y de otros autores. La obra cuestiona la manera en que se construyen los relatos históricos y cómo se usan las imágenes para crear la realidad. Restrepo usa el banano como una metáfora de la complejidad y la contradicción de la identidad colombiana, atravesada por el conflicto y la resistencia. La publicación también presenta otras obras de la misma serie realizadas por Restrepo, como una pieza que yuxtapone hongos alucinógenos con un grabado antiguo sobre el Paraíso, y otra que muestra mujeres comiendo bananos en internet. Estas obras exploran las conexiones entre el banano, el conocimiento, el deseo y el poder.