Este libro propone una forma de arte que se centra en la relación que se establece entre el espectador y la obra, más que en la obra en sí misma. Esta corriente artística, conocida como estética relacional, parte de la intersubjetividad como eje central, promoviendo la elaboración colectiva de sentido y la interacción entre los participantes. El arte relacional se enfoca en las relaciones humanas y su contexto social en lugar de ser un espacio autónomo y privado. Las prácticas artísticas que lo conforman parten de un enfoque teórico y práctico donde las interacciones y las relaciones de la obra de arte en relación a su entorno son esenciales. La obra en sí misma no es el único objeto de interés, sino que el foco se amplia hacia la respuesta del público, la colaboración y la participación activa del espectador. Bourriaud propuso una redefinición de la estética, pasando de la noción de obra a la de relación. Propone que el arte contemporáneo se centra en la creación de espacios de encuentro donde la interacción entre la obra y el espectador es fundamental. En resumen, la estética relacional propuesta por Nicolas Bourriaud se enfoca en la importancia de la relación y la interacción en la creación y recepción de obras de arte. Comprende la obra de arte como un espacio de encuentro y comunicación entre personas, generando nuevas formas de sociabilidad y repensando las funciones del arte en la sociedad.